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Querido mejor amigo.

Espero que estés bien, que aún me recuerdes y que tus proyectos se estén cumpliendo de a poco. Debo admitir que nunca dejé de escribir y, en parte, lo hacía con la esperanza de que algún día me leyeras. Es estúpido y un poco irónico esperar tanto sólo para que saques un poco de tiempo para mí, lo sé, lo sabes, pero aún así seguíamos intentándolo. Lo siento, pero no tiene sentido que siga con la esperanza de que, algún día, me escribirás y me contarás cualquier cosa, tal como hacías antes. Te quiero, quizá muchísimo, pero entiendo que las cosas no están marchando bien y que lo que nos une es un vínculo delgado, es decir: el simple hecho de tener años conociéndonos. Gracias por estar tantas veces para mí, por aguantar mis rabietas y discusiones, y por enseñarme tanto. Espero que, algún día, la vida vuelva a unirnos, pero que, esta vez, lo haga de una mejor manera.

Be.

Dime que no. Dime eso que todos intentan ocultarme. Dime la verdad. Sé crudo conmigo y no me digas "eso es parte de la vida". Sé franco: dime todo lo que piensas y lo que los demás piensan de mí. No mientas. Sé la persona que nadie quiere que seas, pero yo sí. Sé sincero, transparente... no me digas que las cosas van a mejorar con el tiempo ni ninguna de esas frases baratas. Dime que sí, que te arriesgarías, y que lo dejarías todo, sólo por hacer eso que deseas. Cumple tus sueños y ayúdame un poco con los míos. Sé feliz. Crea alegrías. Sonríe mucho y ríe a carcajadas. Llora, pero porque realmente lo sientes. Quiere... quiere mucho, pero, sobre todo, quiérete. Valórate y, más aún, valora la vida. ¡Vive! Vive absoluta y plenamente. ¡Arriésgate! Haz eso que nadie quiere que hagas. Haz de todo. Pero nunca olvides que, a pesar de ello, no debes dejar de ser tú.

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¿Que si la conocía? Joder, conocerla era poco. Porque, dime, ¿qué iban a saber par de mocosas de 3 o 4 años de la vida? ¿Qué iban a saber si tendrían una vida plena y feliz? ¿Qué iban a saber de que la vida dura poco y pasa rápido, y que los momentos se aprovechan al máximo? ¿Qué iban a saber de la muerte, si estaban comenzando a apreciar la vida? ¿Qué iban a saber si llorarían por un motivo mayor al del extravío de sus juguetes? ¿Qué iban a saber de las ausencias y de las noches en las que se duerme cuando uno se cansa de llorar? ¿Qué iban a saber de todo? Aunque, te apuesto que lo supieron, pero no a esa edad, lo supieron más adelante, a medida que crecían y se veían crecer. Lo supieron a fuerza de esos embates inesperados que da la vida... Así que lograron compartir muchísimas cosas juntas, algunas felices y otras un tanto tristes... pero juntas y con la certeza de que aun faltaban muchísimas más. Pero, la vida tenía otros planes con ellas. Así que, una de el...

Acuerdo.

Seamos sinceras: lo nuestro es un acuerdo unilateral que comenzó el día en el que te enteraste que existía. Era simple: todo consistía en sustraerte los mejores momentos de tu vida a cambio de brindarte mis primeros recuerdos, pasos y palabras. Era un acuerdo sencillo y sin complicaciones, pero era algo que debíamos cumplir al pie de la letra. Los años pasaron y las cláusulas del acuerdo se convirtieron en políticas, es decir, un poco menos estrictas; la sociedad se deshacía y los diálogos desaparecían Fue difícil. Aun me cuesta saber qué nos pasó en el camino. Aun lloro con el simple hecho de que el acuerdo unilateral que tú creaste, se convirtió en uno que sólo yo cumplía. Los "buenos momentos" se convirtieron en algo cada vez más oscuro: nos faltaban palabras o acciones que demostraran nuestro afecto y la balanza se inclinó a tu favor. Te llevaste todo y, en su lugar, sólo dejaste un puñado de sueños rotos , un saco remendado lleno de ilusiones, lágrimas y fantasías... Te...

Cosas que te debo.

Para ti siempre escribiré las mejores frases, líneas o párrafos; y haré un espacio en mi mente, porque, sin duda alguna, vale la pena pensarte. Por ti, tengo ganas de subir al cielo para verte o mirar al mar para encontrarte. A ti te debo la inspiración y un poco de este talento tan poco convencional. Te debo, también, los mejores momentos de mi infancia y algunas de mis mejores sonrisas. Para ti, amor mío, haré las historias más bonitas: esas que nunca pude contarte. Y, prometo que, te leeré cada una de aquellas que, antes, logré escribirte. Confieso también que, a ti, te debo mis lágrimas más amargas: esas que duelen en el alma. Así como que, por ti, amo al mar y a esos ojos grises que tanto cuidaban de mí. Admito, además, que: para ti, escribiré una y mil veces sin dudarlo. Porque, tú, te mereces esas cosas que nacen cuando el corazón está roto o está muy alegre; te mereces eso que duele al escribirse y, que de sólo teclearlo, se siente en cada pedacito del ser. Aunque ...

Buena nueva.

Mi vida cambió justo en el momento que vi "POSITIVO" en ese papel que ella tenía ante mí. Sabía que mi vida daría un giro de 180º y que nadie detendría eso, que debía hacerme la idea de que existiría alguien más y que, en unos meses, nacería un nuevo o una nueva integrante de la familia. Miles de emociones se me vinieron encima: entré en pánico, comencé a temblar, se me hizo un gran nudo en la garganta, maldije, grité en silencio, pasé por una fase de negación, mi cabeza se volvió un desastre tan bonito que daba miedo sólo de imaginarlo y lloré... Sí, lloré frente a los ojos extrañados de mi mamá, que me preguntaba incesantemente qué me había pasado pero, ¿cómo le decía que el embarazo de mi hermana era el motivo de mi llanto? No podía. No me sentía capaz de acabar con su felicidad. Entonces lloré. Lloré como si pensara que el dolor iba a menguar de la nada o como si, de esa manera, el vacío lograría llenarse. Lloré mientras luchaba con el nudo que se formaba en mi g...

Other place.

Me gusta una casa que está un poco alejada de la civilización: a su lado, está el varadero y, desde la puerta, se ve la playa. Es una casa en la que puedes pasar horas mirando a las palmeras meciéndose, al agua que está tranquila o al cielo que es azul, pero de una tonalidad muy clara; o puedes salir de ella y sentarte que en unos troncos que están bajo una mata, donde sólo te preocupas de que el viento despeine tu cabello y en los que sientes una gran calma. Una casa en la que no te preocupas y casi no necesitas de internet o del teléfono y donde puedes sentarte a conversar un buen rato con alguien sin siquiera pensar en la hora. Me gusta esa casa: única, diferente y un tanto especial.