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Acuerdo.

Seamos sinceras: lo nuestro es un acuerdo unilateral que comenzó el día en el que te enteraste que existía. Era simple: todo consistía en sustraerte los mejores momentos de tu vida a cambio de brindarte mis primeros recuerdos, pasos y palabras. Era un acuerdo sencillo y sin complicaciones, pero era algo que debíamos cumplir al pie de la letra. Los años pasaron y las cláusulas del acuerdo se convirtieron en políticas, es decir, un poco menos estrictas; la sociedad se deshacía y los diálogos desaparecían Fue difícil. Aun me cuesta saber qué nos pasó en el camino. Aun lloro con el simple hecho de que el acuerdo unilateral que tú creaste, se convirtió en uno que sólo yo cumplía. Los "buenos momentos" se convirtieron en algo cada vez más oscuro: nos faltaban palabras o acciones que demostraran nuestro afecto y la balanza se inclinó a tu favor. Te llevaste todo y, en su lugar, sólo dejaste un puñado de sueños rotos , un saco remendado lleno de ilusiones, lágrimas y fantasías... Te...

Cosas que te debo.

Para ti siempre escribiré las mejores frases, líneas o párrafos; y haré un espacio en mi mente, porque, sin duda alguna, vale la pena pensarte. Por ti, tengo ganas de subir al cielo para verte o mirar al mar para encontrarte. A ti te debo la inspiración y un poco de este talento tan poco convencional. Te debo, también, los mejores momentos de mi infancia y algunas de mis mejores sonrisas. Para ti, amor mío, haré las historias más bonitas: esas que nunca pude contarte. Y, prometo que, te leeré cada una de aquellas que, antes, logré escribirte. Confieso también que, a ti, te debo mis lágrimas más amargas: esas que duelen en el alma. Así como que, por ti, amo al mar y a esos ojos grises que tanto cuidaban de mí. Admito, además, que: para ti, escribiré una y mil veces sin dudarlo. Porque, tú, te mereces esas cosas que nacen cuando el corazón está roto o está muy alegre; te mereces eso que duele al escribirse y, que de sólo teclearlo, se siente en cada pedacito del ser. Aunque ...

Buena nueva.

Mi vida cambió justo en el momento que vi "POSITIVO" en ese papel que ella tenía ante mí. Sabía que mi vida daría un giro de 180º y que nadie detendría eso, que debía hacerme la idea de que existiría alguien más y que, en unos meses, nacería un nuevo o una nueva integrante de la familia. Miles de emociones se me vinieron encima: entré en pánico, comencé a temblar, se me hizo un gran nudo en la garganta, maldije, grité en silencio, pasé por una fase de negación, mi cabeza se volvió un desastre tan bonito que daba miedo sólo de imaginarlo y lloré... Sí, lloré frente a los ojos extrañados de mi mamá, que me preguntaba incesantemente qué me había pasado pero, ¿cómo le decía que el embarazo de mi hermana era el motivo de mi llanto? No podía. No me sentía capaz de acabar con su felicidad. Entonces lloré. Lloré como si pensara que el dolor iba a menguar de la nada o como si, de esa manera, el vacío lograría llenarse. Lloré mientras luchaba con el nudo que se formaba en mi g...

Other place.

Me gusta una casa que está un poco alejada de la civilización: a su lado, está el varadero y, desde la puerta, se ve la playa. Es una casa en la que puedes pasar horas mirando a las palmeras meciéndose, al agua que está tranquila o al cielo que es azul, pero de una tonalidad muy clara; o puedes salir de ella y sentarte que en unos troncos que están bajo una mata, donde sólo te preocupas de que el viento despeine tu cabello y en los que sientes una gran calma. Una casa en la que no te preocupas y casi no necesitas de internet o del teléfono y donde puedes sentarte a conversar un buen rato con alguien sin siquiera pensar en la hora. Me gusta esa casa: única, diferente y un tanto especial.

Antítesis.

Iba y venía. Subía y bajaba. Lloraba y reía. Gritaba y callaba. Moría y vivía. Aunque así era ella: patética, sensible y dramática... tan confusa que nunca pude saber porqué la querían tanto. Para mí, ella era una antítesis: una contradicción, una confusión. Era ligeramente falsa, material e insípida; y tan débil que su mundo podía venirse abajo si se le miraba de cerca y toda su belleza podía quitarse o agregarse con un poco de esfuerzo. Nunca entendí porqué se veía tan hermosa cuando sonreía si su sonrisa no era la más bonita de todas. Tampoco entendí porqué sus simples y oscuros ojos café encantaban tanto... ella era tan normal, tan estándar, una más entre un millón, y aun así lograba resaltar. Nunca supe cómo era posible, si la suerte la había dejado de lado hace años y el sol no lograba iluminar toda su alma; y nunca pude percibir cómo lograba hacerlo, si ni siquiera ella tenía la suficiente fe en sí misma. Pero, así no supiera cómo, ella lo hacía. Ella... resaltaba. ...

Sometimes.

A veces me siento triste, decaída y un tanto deprimida; o me pongo a pensar demasiado las cosas y no aprovecho las oportunidades que me vienen. A veces prefiero contemplar la luna, mirar fijamente al sol o me provoca ver el mundo a través de ese ojo por el que menos veo, sólo por la ocurrencia de ver las cosas un poco borrosas y distorsionadas. A veces extraño a los que se fueron e imagino cómo sería mi vida con ellos a mi lado. A veces me siento bonita con mi típico estilo despeinado y descuidado; y, otras veces, me arreglo un poco e intento ser feliz. A veces recuerdo esos momentos que viví con personas a las que casi no veo o deseo saber algo de esos que ya no están. A veces extraño esos mensajes eternos en los que me contaban miles de historias hasta el amanecer, así como las risas y el nerviosismo. A veces me da por extrañarte y, en el momento menos pensado, me da por decirte que te extraño.

A memory (para mi abuelo).

Me llega un recuerdo a la mente: yo, diez años menor, en casa de mi abuela Virginia. Recuerdo que, el hombre de ojos grises, me atrajo hacia él, me abrazó y me susurró que me habían colocado Virginia porque me querían demasiado. Recuerdo que lloré y él lloró conmigo. Luego, mi mamá me apartó de su lado: era hora de irnos. "¡Bendición!", le dije a mis abuelos. "Dios te bendiga" respondió el hombre de ojos grises mientras solo miraba como me marchaba de su lado.